La fase aguda es la modalidad
inicial de la enfermedad, en la que por definición se evidencia Trypanosoma cruzi por
examen directo de sangre periférica (en fresco o teñida, con o sin concentración) o
indirecto (por xenodiagnóstico o hemocultivo).
La presencia de un cuadro clínico sugestivo y la detección
del IgM anti-Trypanosoma cruzi en el suero permiten diagnosticar la fase aguda.
Independientemente de cual haya sido el
mecanismo de transmisión (vectorial, transfusional, accidental, etc.), los pacientes en
esta fase deben ser tratados siempre, puesto que hasta el 100% de ellos puede ser curado,
tanto desde el punto de vista parasitológico como serológico.
Tratamiento de la infección congénita
Los criterios para el
diagnóstico de la fase aguda congénita son los mismos utilizados para el diagnóstico de
la fase aguda adquirida después del nacimiento. La verificación de la infección de la
madre por T. cruzi es sugerente de la infección congénita.
Con frecuencia, la infección es diagnosticada en su fase
crónica, la persistencia de reacciones serológicas positivas seis meses después del
nacimiento, indica que ha habido transmisión congénita del parásito. Se deberán hacer
controles hasta los 12 meses.
El tratamiento específico debe efectuarse y
es más eficiente cuanto más próximo al parto se hace.
Tratamiento en la fase crónica
El tratamiento está
particularmente indicado en los casos de infección reciente; en la práctica: niños con
serología positiva y adultos jóvenes, con la forma indeterminada.
En términos de asistencia individual y con carácter de
investigación, dentro de normas éticas, es válido el intento de tratamiento de la forma
indeterminada, de la forma cardíaca asintomática y de la forma digestiva con corazón
normal o con compromiso incipiente, ya que se sabe que los medicamentos antiparasitarios
existentes, pueden cohibir la progresión de la enfermedad (Viotti, 1994). Cuando hay
megaesófago, se recomienda efectuar tratamiento sintomático del mismo, para asegurar el
libre tránsito del medicamento y en consecuencia, su absorción.
El tratamiento específico masivo, todavía
no es recomendable en términos de programas de salud pública.
Como la mayoría de los pacientes se
encuentran en esta fase, el tratamiento debería ser hecho en gran escala y podrían
producirse problemas operacionales, puesto que es necesaria una supervisión adecuada,
debido a que los fármacos que se utilizan en la actualidad, pueden causar importantes
efectos adversos.
Tratamiento de la infección accidental
La infección accidental, puede
ocurrir en profesionales de la salud o investigadores que efectúan actividades de
laboratorio en las que el riesgo es concreto, produciéndose la necesidad de adoptar
medidas que permitan evitar dicho riesgo. Si se presume un accidente, como infección
inminente o confirmada, el tratamiento debe iniciarse precozmente, por lo cual el fármaco
debe estar disponible en el laboratorio. Debe tomarse muestra de sangre para reacciones
serológicas antes de comenzar el tratamiento, las que deberán repetirse posteriormente
en el seguimiento de la evolución. Se debe usar Benznidazol (BNL) 7-10 mg/kg/día
o Nifurtimox (NFX) 10mg/kg/día, durante 10 días.
Es recomendable, efectuar previamente reacciones serológicas
a las personas que van a desempañar actividades de laboratorio, haciendo evaluaciones
periódicas.
En forma hipotética, se puede considerar que
un eventual receptor de transfusión de sangre proveniente de un donante con infección
chagásica, debe recibir tratamiento en la forma que se señaló para el caso de accidente
de laboratorio.
Tratamiento en el contexto del transplante de órganos
Es necesario conocer
primeramente si el donante y el receptor son chagásicos. El transplante de un órgano de
un individuo chagásico (donante chagásico) puede transmitir el parásito al receptor.
Igualmente un receptor chagásico, luego del transplante puede experimentar una
reactivación de su enfermedad de Chagas debido a la inmunosupresión.
Las manifestaciones clínicas de la reactivación
habitualmente difieren de las de la fase aguda. Por esta razón, debe realizarse un
monitoreo adecuado de la infección chagásica.
En ambas situaciones (donante que recibe un
órgano de donador chagásico o un receptor chagásico reactivado) se puede indicar
tratamiento con Benznidazol (BNL) a la dosis de 5mg/kg/día durante 60
días, debiéndose evaluar la pertinencia del mismo con relación al paciente y su estado
y el criterio del especialista médico tratante.
Tratamiento durante la reactivación
La reactivación de la
enfermedad de Chagas en las diversas modalidades de inmunodepresión, puede ocurrir por
diversos motivos.
Considerando
la frecuente ocurrencia de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV),
es recomendable verificar si los infectados están concomitantemente afectados por esta
parasitosis, efectuándose exámenes serológicos previos a una posible reactivación,
especialmente si se evidencian componentes epidemiológicos sugestivos.
Siempre que se reconozca una reactivación
parasitaria, habitualmente acompañada de manifestaciones clínicas, es indispensable
instituir tratamiento, con BNL o NFX, empleando las dosis habitualmente
consideradas como adecuadas y especificadas en estas normas. La duración del tratamiento
debe alcanzar el suficiente tiempo para controlar el fenómeno.
Dosis
Benznidazol (BNL)-
Adultos: 5 mg/kg diarios durante 30 a 60 días.
Niños: Hasta 10 mg/kg diarios durante 60 días.
Nifurtimox (NFX) - Adultos: 8-10 mg/kg diarios durante
60-90 días.
Niños: Hasta 15 mg/kg diarios durante 60 días.
Tanto el BNL como el NFX,
vienen en tabletas y las dosis totales diarias deben administrarse en dos o tres
fracciones similares, de preferencia después de ingerir alimentos, con intervalos de 8 a
10 horas.
Efectos adversos
Las reacciones de
toxicidad y los efectos colaterales debido al BNL y al NFX pueden ser
importantes.
El NFX provoca más comúnmente manifestaciones asociadas al aparato digestivo tales como
epigastralgias, hiporexia, naúseas, vómitos y pérdida de peso.
Tanto el NFX como el BNL,
pueden motivar:
¨ Alteraciones hematológicas por
hipersensibilidad: leucopenia y plaquetopenia, a veces agranulocitosis y púrpura.
Afortunadamente la depresión intensa de la médula ósea es un acontecimiento raro. En
general, la fiebre acompaña daños significativos que impiden la reanudación de la
administración de los fármacos referidos.
¨ Dermopatía por hipersensibilidad,
de intensidad variable, puede presentarse en cerca
del 30% de los usuarios de los citados medicamentos, principalmente el BNL. Se
observa alrededor del noveno día después de iniciado el tratamiento, y cuando es
intensa es necesario suspender su administración. En ocasiones el proceso
dermatológico se acompaña de linfadenopatía. El NFX provoca dermopatía con
menor frecuencia.
¨ Polineuropatía, tiene relación
con la dosis utilizada, y por tanto, es más probable que se manifieste con el empleo de
dosis mayores, la dosis diaria de BNL de 5% mg/kg puede provocar esta
manifestación secundaria en el 10 a 30% de los casos, y surge siempre al final de
período de tratamiento.
¨ Ambos medicamentos, son mejor tolerados
cuando se les utiliza en el tratamiento de niños, y en particular de la fase aguda.
Contraindicaciones
BNL y NFX no
deben ser indicados a pacientes grávidas, ni en caso de pacientes con afecciones
consideradas graves asociadas a la enfermedad de Chagas, tales como: infecciones
sistemáticas, insuficiencia cardíaca, respiratoria, renal, hepática y otras, de acuerdo
al criterio del médico tratante.
Está contraindicada su administración en madres durante la lactancia.
Evaluación de cura
En cuanto a la fase aguda y
crónica reciente se debe efectuar un seguimiento con hemocultivo y/o xenodiagnóstico y
con pruebas serológicas. Una negatividad prolongada y persistente ha sido considerada
como traductora de cura.
Con
relación a la fase crónica, excluida la reciente, existen dificultades reales para
evaluar la cura etiológica. Entre éstas se destaca el significado de serología
convencional positiva cuando los métodos parasitológicos son negativos.
Algunos autores acentúan la importancia de la desaparición de anticuerpos líticos, en
la forma de lisis mediada por el complemento como criterio de cura.
Tal como se indica en esta norma, el
tratamiento en la fase crónica es posible, pero deberá quedar registrado para
posibilitar posteriores investigaciones.
Es aconsejable el seguimiento clínico y se
recomienda indicar el tratamiento específico, solo cuando se ha realizado un diagnóstico
adecuado: basado en la demostración de T.cruzi o la positividad de la serología,
por lo menos con dos técnicas diferentes
Médico capacitado para realizar tratamiento
BNL y NFX quedan
en el contexto de los medicamentos de alta complejidad, esto es, sólo pueden ser
recomendados por profesionales que conozcan bien las complejidades que se relacionan con
ellos y de la propia enfermedad de Chagas. La fase aguda es una situación de emergencia,
siempre requiere tratamiento bien conducido, pues puede entrañar gravedad y se considera
curable en un razonable número de casos. Un médico sin experiencia en el tema
específico debe buscar un colega o una institución calificada para su orientación.
Donde efectuar el
tratamiento
Ante la eventualidad de
que se encuentren pacientes en la fase aguda que necesiten ser tratados, se realizará en
régimen de hospitalización. En la fase crónica el tratamiento puede hacerse
ambulatoriamente o en unidades básicas de salud, siempre bajo la supervisión de un
médico con experiencia.
* El texto de estas normas aprobadas, está
basado en el manual "Tratamiento Etiológico da Doença de Chagas"/elaboraçao:
Abilio Augusto Fragata Filho et al., Brasilia: Fundaçao Nacional de Saúde, 1996