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LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA PRESCRIPCIÓN DE FÁRMACOS POR EL
NOMBRE COMERCIAL.
(Farm. Miguel M. Alberdi)
El artículo 42 del segundo capítulo de la
primera parte de la Constitución Nacional Argentina, dice textualmente:
"Los consumidores y usuarios de bienes y
servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de
su salud, seguridad e intereses económicos; a una información
adecuada y veraz; a la libertad de elección y a condiciones de trato equitativo
y digno.
Las autoridades proveerán a la
protección de esos derechos, a la educación para el consumo, a
la defensa de lacompetencia contra toda forma de distorsión de los
mercados, al control de los monopolios naturales y legales, al
de la calidad y eficiencia de los servicios públicos, y a la constitución de
asociaciones de consumidores y de usuarios.
La legislación establecerá procedimientos
eficaces para la prevención y solución de conflictos, y los marcos regulatorios de los
servicios públicos de competencia nacional, previendo la necesaria participación de las
asociaciones de consumidores y usuarios y de las provincias interesadas, en los organismos
de control."
La gran mayoría de los medicamentos se
venden en las farmacias mediante la presentación de una receta extendida por el médico.
Ésta constituye una autorización para la compra de determinado fármaco, pero también
es en la mayoría de los casos, una orden para comprar el fármaco de
marca "X". El médico casi siempre prescribe con el nombre comercial o
la marca del medicamento y son pocos los casos en que se puede efectuar una sustitución
de marca, ya sea porque es una receta de Obra Social (pocas aceptan una sustitución), o
porque el control administrativo y/o fiscal del medicamento lo impide. Además de estas
razones formales, opera sobre la psicología de muchos pacientes cierta fidelidad con el
médico que hace que acudan a la farmacia dispuestos a no cambiar ni una coma en sus
indicaciones. En efecto, el médico es el que ha "vendido" el medicamento, (lo
ha impuesto) y por más que un farmacéutico les explique que existe toda una gama de
medicamentos equivalentes que cumplirían con toda seguridad la acción farmacológica
solicitada por el médico porque contienen la misma composición química y son de
excelente calidad, y que serían un alivio económico debido su menor precio, estos
pacientes compran el medicamento de marca X de la receta. El paciente no elige en base a
los parámetros normales de precio y calidad como sucede con otros artículos de consumo,
porque tiene vedado este derecho en el caso de los medicamentos. No se protegen
sus intereses económicos, se impide la información adecuada y veraz por
parte del farmacéutico, que es el natural informante en materia de medicamentos, y el
paciente consumidor no elige, porque no puede hacerlo, tiene una receta
que le "ordena" la compra de una marca y le "impide" el acceso a la
información que en materia de oferta de medicamentos equivalentes puede brindar un
farmacéutico. Todo esto sucede porque se prescribe utilizando el nombrecomercial
y no el genérico. El médico tiene un rol fundamental en la venta del
medicamento porque existe esta tradición en la prescripción, tradición que iniciaron y
sustentan los Laboratorios.
En los casos, (muy pocos), que el médico
autoriza la sustitución, no viola la Constitución, pero si prescribe con la marca o
nombre comercial, está incurriendo en una falta a la ética médica, porque está
realizando publicidad para un laboratorio.
"Las
autoridades proveerán... a la defensa de la competencia contra toda forma de distorción
de los mercados, al control de los monopolios naturales y legales"; expresa
el art. 42, sin embargo no hace nada para revertir el perverso circuito de los
medicamentos. Perverso porque ha producido en tantos años un grave daño económico a
nuestra población.La gente tiene que comprar lo que "le ordenan" si quiere
curarse, y no tiene alternativas, debe pagar medicamentos carísimos habiendo en el
mercado otros equivalentes mucho más baratos. Porqué sucede esto?: porque éstos
medicamentos más baratos no pueden competir normalmente, es decir por precio y calidad,
debido a que los Laboratorios "seducen" a los médicos para que receten sus
marcas, y las recetas son "ordenes de compra inflexibles". Esta distorsión en el mercado farmacéutico ha sido advertida muchas veces, sin embargo permanece
inalterable. El paciente-consumidor debe poder elegir el medicamento en
la farmacia, sin apartarse de la/s droga/s y la forma farmacéutica prescripta/s por el
médico. Si hay en el mercado varios medicamentos que cumplen con la requisitoria
terapéutica indicada por el médico, porqué el paciente no puede escoger según su
voluntad, eligiendo el mejor precio y una óptima calidad?.
Además, si la preocupación es la calidad del
sustituto, es el farmacéutico el experto en medicamentos y quien está facultado y
habilitado para asesorar en esta materia, y no el médico. El farmacéutico maneja los
datos del ANMAT-INAME y permanece atento ante irregularidades en los medicamentos. El
médico no está facultado ni habilitado para asesorar a sus pacientes en materia de
calidad de medicamentos; la pureza y estabilidad de los mismos no pueden formar
parte de su actividad profesional.
La educación para el consumo puede realizarse también en el área de los medicamentos, porque, si bien es cierto que
no es lo mismo comprar un televisor que un medicamento, ello no justifica que el
consumidor no pueda elegir éste último. Es un argumento falaz, privado de toda lógica.
La prescripción médica, en cuanto a terapia farmacológica no se toca ni se discute, lo
que se discute y se intenta reivindicar para el consumidor es la posibilidad de
elegir entre la oferta de medicamentos equivalentes. Por otra parte, también es
cierto que el común de la gente no conoce de medicamentos, pero tampoco conoce de
televisores ni de computadoras, por lo tanto se asesora con los técnicos especialistas, y
en nuestro caso quién es el especialista sino el farmacéutico?
En cuanto al tema que: "habría que
entrenar a los médicos en el formuleo", es otro argumento insustentable, porque es
harto fácil prescribir utilizando los nombres químicos, que hoy en día están muy
simplificados, y porque además la mayoría de los medicamentos son monodroga.
Debemos exigir, no sólo los farmacéuticos
sino el pueblo todo, que se respete nuestra Constitución Nacional, base
fundamental de nuestros derechos.