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                                                       AGENTES FÍSICOS PERJUDICIALES

Altitud: Disminuyendo la presión barométrica con la altitud (3.500-4.000 metros), baja la presión parcial de oxígeno del aire alveolar. Consecuencias: Disminución de la saturación de oxígeno de la sangre arterial; estímulo de la ventilación pulmonar, aumentando la eliminación de dióxido de carbono; alcalosis y aumento compensatorio del volumen sanguíneo. Manifestaciones clínicas: euforia, cefalea, vértigo, náuseas y vómitos. Encima de los 5.000 o 6.000 metros aproximadamente, la mitad de las personas sufren un síncope. Hay alteraciones electrocardiográficas (ondas achatadas), electroencefalográficas (disritmia por alcalosis) y disminución de la acuidad visual, principalmente a la noche:                 Descompresión: La cantidad de nitrógeno en solución en el organismo es relativamente importante porque es más soluble en los lípidos que en el agua. En caso de disminución lenta de la presión barométrica, el nitrógeno pasa de los tejidos para la sangre, siendo eliminado por los pulmones. Habiendo disminución rápida produce burbujas intravasculares y extravasculares. Cuando ocurre el pasaje de una presión aumentada a una presión normal, hay señales neurológicas; cuando hay un pasaje de presión normal a presión muy disminuida (ascensión rápida), ocurren crisis disneicas y dolores musculares y articulares. Tratamiento: recompresión

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Electrocución:Las corrientes alternadas de 50-60 ciclos, aunque de bajo voltaje, son mortales si la piel estuviera húmeda y haciendo "tierra": Ellas causan la muerte por fibrilación ventricular. Las corrientes de alta frecuencia, aunque de alto voltaje, ofrecen menor peligro. Las corrientes continuas raramente son letales abajo de 300 volts. Manifestaciones clínicas: varían entre la muerte instantánea y la pérdida de conciencia. A veces, convulsiones, quemaduras en los puntos de contacto. Entre las secuelas figuran: astenia, irritabilidad, palpitaciones, y raramente cataratas. Tratamiento:   Cortar la corriente; respiración artificial inmediata y prolongada ; oxígeno, analépticos; evitar el uso de adrenalina.      Frío:   El frío puede causar manifestaciones de hipersensibilidad como asma, urticaria, espasmos vesiculares, fenómeno de Raynaud; síncopes; hemoglobinuria paroxística (hemólisis debida a la presencia de autohemolisina); congelamientos, pie de trinchera, etc.          Insolación: En los casos agudos, debilidad, cefalea, entorpecimiento, a veces, excitación, náuseas y vómitos; piel seca, cara congestionada, temperatura corporal elevada, llegando a 43-44ºC; pulso rápido, presión sistólica elevada, ruidos cardíacos intensos. En la falta de tratamiento, el paciente entra en coma profundo y se instala progresivamente el shock. La presión arterial baja y el enfermo se torna pálido. Los exámenes de laboratorio revelan leucocitosis, trombocitopenia y aumento del tiempo de coagulación. Tratamiento: Baño helado, bajo control de la temperatura, para los que sobrepasan los 40ºC. El baño continúa hasta que la temperatura rectal baje a 38ºC. Después, colócase el enfermo en lugar fresco. Habiendo shock, tratar según los esquemas conocidos.            (sigue)» Rayos X y Radioactividad: Inclúyense aquí los rayos X, los rayos beta, los rayos gamma y los rayos alfa. El "Roentgen" es la unidad internacional para los rayos X y gamma, y corresponde a la cantidad de radiación que produce en 1 ml. de aire, en condiciones normales, cantidades iguales de iones positivos y negativos, cada una equivalente a una unidad electrostática de carga eléctrica. El r corresponde a la absorción de 83 ergs. por gramo de tejido. La dosis máxima tolerada, sin riesgo, por semana, por el organismo, es de 0.3 r.  Los disturbios ocurren probablemente por absorción intracelular de energía con producción de calor y destrucción de las proteínas. La ionización intracelular también es importante. Manifestaciones clínicas: En la fase inicial, astenia, náuseas, vómitos, diarrea- síndrome que se observa también durante el tratamiento intensivo con rayos X. La fase de latencia varía de algunos días a varias semanas. En la fase tóxica hay inapetencia, adelgazamiento, fiebre, ulceraciones de la orofaringe y de las vías digestivas, diarrea, caída del pelo, agranulocitosis, hemorragias mucosas y cutáneas por trombocitopenia y aumento de la permeabilidad capilar. Hay una fase de convalescencia prolongada con secuelas (esterilidad, cataratas, predisposición a leucemia, etc.). En la fase crónica, hay predisposición a infecciones, epiteliomas, leucemias, sarcomas. A veces anemia aplástica. Tratamiento: En la forma aguda, transfusiones repetidas y abundantes, antibióticos, eventualmente: azul-de-toluidina (2 a 4 mg/Kg de peso), vitaminas y extractos de suprarrenal.